Los trastornos de
la personalidad se caracterizan por patrones de percepción, reacción
y relación que son relativamente fijos, inflexibles y socialmente
desadaptados, incluyendo una variedad de situaciones.
Generalmente no son conscientes de que su comportamiento o sus patrones
de pensamiento son inapropiados; por el contrario a menudo creen que
son normales y correctos.
Con frecuencia son los familiares o los trabajadores sociales los que
les envían a recibir ayuda psiquiatrica porque su comportamiento
inadecuado causa dificultades a los demás.