Para su clasificación,
el DSM-IV-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los
Trastornos Mentales) concentra a los desórdenes de la personalidad
en tres grupos que se basan en las similitudes de sus características.
Es frecuente también que los individuos presenten al mismo tiempo
varios rasgos de la personalidad pertenecientes a grupos distintos:
• Trastorno paranoide de personalidad:
Suspicacia y desconfianza injustificada excesiva y persistente, en diversos
contextos, de forma que las intenciones de los demás son interpretadas
como maliciosas. Pueden mostrar sospecha acerca de que los demás
se van a aprovechar de ellos o les van a engañar, dudas no justificadas
sobre la lealtad de amigos, reticencia a confiar en los demás,
distorsiones de hechos, rencor desproporcionado, percepción de
ataques a su persona y sospechas de infidelidad de sus parejas.
• Trastorno esquizoide de
personalidad: Distanciamiento de las relaciones sociales y
de restricción de la expresión emocional en el plano interpersonal,
en diversos contextos. Concretamente, ni desean ni disfrutan de las
relaciones personales e incluso de la familia, escogen casi siempre
actividades solitarias, disfrutan con pocas actividades, escaso interés
en tener experiencias sexuales, red social reducida, muestran indiferencia
ante los halagos y las críticas, así como frialdad emocional.
• Trastorno
esquizotípico de personalidad: Déficit sociales
e interpersonales, distorsiones cognitivas o perceptivas y excentricidades
del comportamiento, en diversos contextos. Pueden mostrar ideas de referencia,
creencias raras o pensamiento mágico, experiencias perceptivas
inhabituales, pensamiento, lenguaje y comportamiento raro o excéntrico,
suspicacia o ideación paranoide, afectividad inapropiada o restringida,
falta de amigos íntimos y ansiedad social que tiende a relacionarse
con temores paranoides.
• Trastorno antisocial
de la personalidad (Excluido de atención y tratamiento
en ALAI-TP)
Desprecio y violación por los derechos de los demás que
se presenta desde la edad de los 15 años. Muestran fracaso para
adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento
legal, deshonestidad, impulsividad o incapacidad para planificar el
futuro, irritabilidad y agresividad, despreocupación por su seguridad
o la de los demás, irresponsabilidad persistente, así
como falta de remordimientos. Existen pruebas de un trastorno disocial
que comienza antes de la edad de 15 años. Para el diagnóstico
de Trastorno Antisocial, el sujeto tiene al menos 18 años.
• Trastorno límite
(inestabilidad emocional) de la personalidad: Inestabilidad
en las relaciones interpersonales, la autoimagen, la afectividad y una
notable impulsividad, que se da en diversos contextos. Pueden realizar
esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado,
las relaciones interpersonales se caracterizan por la inestabilidad
e intensidad de las mismas, la identidad se encuentra alterada o es
inestable, marcada impulsividad en áreas como p. ej., gastos,
sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria y atracones de
comida. Pueden presentar comportamientos, intentos o amenazas suicidas
recurrentes o autolesiones, inestabilidad afectiva, sentimientos crónicos
de vacío, ira inapropiada o dificultades en su control, ideación
paranoide transitoria asociada a estrés o síntomas disociativos
graves.
• Trastorno histriónico
de la personalidad: Emotividad excesiva y demanda de atención,
en diversos contextos. De esta manera, no se sienten cómodos
en situaciones en las que no son el centro de atención, las interacciones
con los demás suelen caracterizarse por un comportamiento sexualmente
seductor o provocador, expresión emocional superficial y cambiante
o, en su caso, exagerada expresión, utilización del aspecto
físico para llamar la atención, forma de hablar subjetiva
y carente de matices, fácilmente sugestionables y consideran
sus relaciones más íntimas de lo que son en realidad.
• Trastorno narcisista de la personalidad:
Grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía,
en diversos contextos. Así, destaca un grandioso sentido de autoimportancia,
creyendo que son “especiales” y únicos, preocupación
por fantasías y poder, exigen una admiración excesiva,
pueden ser pretenciosos, explotadores en las relaciones interpersonales,
carecen de empatía, muestran envidia o creen que los demás
les envidian, así como comportamientos arrogantes.
• Trastorno de la personalidad
por evitación: Inhibición social, sentimientos
de inferioridad e hipersensibilización a la evaluación
negativa, en diversos contextos. Pueden evitar trabajos o actividades
que impliquen contacto interpersonal debido a temores a las críticas
o al rechazo, reticentes a implicarse con la gente, represión
en las relaciones íntimas por miedo a ser avergonzados e inhibición
en situaciones interpersonales nuevas a causa de sentimientos de inferioridad.
Pueden verse a sí mismos socialmente ineptos y extremadamente
reacios a correr riesgos personales o a implicarse en nuevas actividades.
• Trastorno de la personalidad
por dependencia: Necesidad general y excesiva de que se ocupen
de uno, comportamiento de sumisión y adhesión y temores
de separación que se dan en diferentes contextos. Destacan dificultades
en toma de decisiones cotidianas, necesidad de que otros asuman responsabilidades
propias, escasa expresión de desacuerdos y de iniciación
de proyectos, pueden llegar a presentarse voluntarios para realizar
tareas desagradables por su deseo de lograr protección de los
demás. Estar solos les resulta incómodo lo que provoca
que busquen urgentemente relaciones de cuidado y muestren miedo a ser
abandonados.
• Trastorno obsesivo-compulsivo
de la personalidad: Preocupación por el orden, perfeccionismo
y control mental e interpersonal, a expensas de la flexibilidad, espontaneidad
y eficiencia, en diversos contextos. Muestran preocupación por
los detalles, las normas, las listas, etc., hasta el punto de perder
de vista el objeto principal de la actividad, perfeccionismo que interfiere
con la finalización de las tareas, dedicación excesiva
al trabajo con exclusión de actividades de ocio y amistades y
reacios a delegar tareas en otros. Presentan excesiva terquedad y escrupulosidad,
incapacidad para tirar objetos gastados o inútiles, así
como un estilo caracterizado por la avaricia, rigidez y obstinación.
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• Trastorno de la personalidad
no especificado.
Trastornos de la personalidad que no cumplen los criterios para un trastorno
específico de la personalidad. Un ejemplo es la presencia de
características de más de un trastorno específico
de la personalidad que no cumplen los criterios completos para ningún
trastorno de la personalidad (“personalidad mixta”). También
puede utilizarse cuando se considera que un trastorno específico
de la personalidad que no está incluido en la clasificación
es apropiado (ejemplos: Trastorno depresivo de la personalidad y Trastorno
pasivo-agresivo de la personalidad).
Observación (Afectados, familiares y no profesionales)
Un diagnóstico nunca debe realizarse en función de los
contenidos de una página web, de un libro o de artículos
de información divulgativa.