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.............. OPINIÓN

Psicología-Psiquiatría

ENTREVISTA REALIZADA AL DIRECTOR DEL AREA DE SALUD MENTAL. CONSORCIO HOSPITALARIO DE CASTELLÓN.
 
Dr. Francisco Traver.

¿Qué son los Trastornos de Personalidad?

Pensamos que son desarrollos anómalos del carácter, no se trata de pensarlos como una enfermedad sino como un factor de riesgo para sufrir otras enfermedades, el ejemplo que siempre pongo es el caso de la osteoporosis, es evidente que la osteoporosis es una factor de riesgo para las fracturas, pero en si misma no es más que un proceso de envejecimiento de los huesos, no de enfermedad. Así como hay condiciones de envejecimiento también existen condiciones de inmadurez, y algunas de estas situaciones de inmadurez pueden resultar a la larga muy inadaptativas si se constituyen en entidades cerradas o demasiado rígidas, este caso es el de los trastornos de la personalidad, verdaderas jaulas de la conciencia humana.

¿Es frecuente el TLP?

Es evidente que estamos asistiendo a un aumento en el diagnóstico de los trastornos de personalidad por muchas razones. Dentro de ellos los que más abundan son los del cluster B a los que llamamos “los expresivos”, comprenden el trastorno histriónico, el narcisista, el limite y el antisocial según las clasificaciones actuales.

¿Cómo reconoceremos el TLP?

Se trata de personas jóvenes en su mayoría que tienen una personalidad inestable y errática, que regulan mal su humor y que explotan emocionalmente en reacciones viscerales que les “intoxican”, tardan mucho tiempo en volver a la normalidad después de un episodio de este tipo muchas veces causado por causas banales. Los pacientes afectos de un TLP ya presentaban de pequeños estos estallidos de cólera, a veces con rabietas desproporcionadas, son muy intolerantes a la frustración y reaccionan a ella con exageración y muchas veces con actitudes manipulativas hacia sus cuidadores, son por eso muy difíciles de educar y de corregir. Dan la impresión de ser inmanejables para sus padres en los casos más graves ya de pequeños aunque es más frecuente que esta dificultad se presente en la adolescencia..

¿Cuáles son los riesgos más importantes de un TLP?

Sin ninguna duda existe el riesgo de suicidio, un riesgo que va disminuyendo con la edad, se sabe que el TLP mejora con la edad, por la razón de que la impulsividad también lo hace en función del tiempo, parece como si la impulsividad fuera el centro o la esencia de la conducta de este tipo de pacientes que se sienten incapaces de mantener sus demandas de activación dentro de unos limites tolerables. Otro riesgo sobreañadido y que tiene que ver con ese incremento de las conductas exploratorias es el consumo de drogas ilegales, hoy se sabe que la asociación entre TLP y consumo de drogas predice una peor evolución y un nivel máximo de alerta para las conductas suicidas. Peor aun si además de esto existe un trastorno afectivo, una depresión por ejemplo, la coexistencia de estos tres factores elevan el riesgo de suicidio hasta el 34% del total de TLP. Sin embargo solo el 9% de los TLP –sin otro diagnostico sobreañadido- se suicidan.

¿Qué aconseja usted entonces?

Es una prioridad mantenerse alejado de las drogas, y sobre todo el tratamiento precoz de conductas impulsivas, hoy disponemos de fármacos seguros y potentes que pueden prevenir conductas de este tipo, y por supuesto tratar las asociaciones comórbidas como los trastornos afectivos.

¿En su experiencia con pacientes afectos de trastornos alimentarios, ha observado usted una asociación con ese tipo de trastornos?
Si, sobre todo en la bulimia nerviosa, existe una comorbilidad entre el TLP y las conductas impulsivas, y los atracones y los vómitos son sin duda conductas impulsivas, como la conducción temeraria, el abuso de sustancias o la sexualidad promiscua o sin protección.

¿Cuál es la causa de este tipo de trastornos?

Las causas son sin duda múltiples, se ha dicho que el TLP es una enfermedad de la postmodernidad y yo estoy de acuerdo con esta definición, no es que ahora la gente sea más impulsiva que antes, sino que los mecanismos sociales inhibitorios han disminuido, en realidad la familia, los cuidadores y los padres están solos frente a la conducta disruptiva de sus hijos “difícilmente educables”, hay un factor social muy importante y de mucho peso, la sociedad está en un periodo de cambio y estos cambios cuestionan las anteriores verdades que dimos por sabidas, por ejemplo la autoridad es hoy cuestionada, no solo ya la de los padres, sino la de los profesores, la de los adultos y cualquier forma de autoridad, solo el Estado permanece a través de los jueces incólume frente a esta perdida de poder, los mecanismos intermedios de control de la conducta de los jóvenes ya no existen, lo que significa que son ellos los que deben autocontrolarse, no es de extrañar que muchos fracasen en ese empeño. Somos más libres pero el precio que pagamos por esta libertad es el que estamos solos frente a nosotros mismos.

 
¿Tenemos todo lo necesario en nuestra provincia para el tratamiento de esta clase de personas?

Sin duda hoy existe un consenso sobre qué hacer con este tipo de enfermos. Precisan sobre todo ambientes protectores, firmes, organizados, consecuentes y diseñados según las necesidades de los pacientes, con una atención flexible de 24 horas al día, para hacer frente a las crisis o emergencias pero también dispositivos a largo plazo que propicien actividades psicoterapéuticas personalizadas, tratamientos farmacológicos y medidas que aseguren el cumplimiento, precisan un tratamiento intensivo y escalonado con niveles de atención diversa (Hospitales de día, tratamientos de grupo, aprendizaje y modelado de la conducta, terapia expresiva, etc) significa que precisan dispositivos permeables y dirigidos hacia el cuidado integral de este tipo de personas que en realidad precisan como una rehabilitación emocional.

¿Rehabilitación emocional?

Si, los pacientes afectos de un TLP son personas normales que tienen como una disonancia emocional, parece como si hubieran invertido los ejes de la confianza y el miedo, por ejemplo es muy frecuente que este tipo de personas se vinculen específicamente con personas poco recomendables. Sucede porque su mapa emocional les confunde respecto a su sentimiento de seguridad, lo lógico es que nos apeguemos a aquellas personas con las que nos sintamos seguros, con aquellos que nos quieren, ellos parecen haberse especializado en hacer lo contrario, rechazan todo lo que pudiera resultar protector y se apegan a aquellos individuos que no muestran hacia ellos este aspecto de protección. Hoy creemos que esto sucede porque han logrado invertir el eje de construcción de la personalidad, la viga principal que sostiene
todo el engranaje y que se edifica sobre el eje de la confianza y el amor y que da lugar a un sentimiento de seguridad, de poseer una base segura. Ellos lo que hacen es sentir amor donde deberían sentir miedo y sentir rechazo frente a aquellos estímulos protectores que deberían sentir como apoyos. También es muy frecuente que sientan rabia cuando deberían sentir tristeza, existe un mapa muy especifico de los TLP, y que se está ya aplicando en forma de diversos enfoques psicoterapéuticos.

¿A qué se debe este mapeo erróneo de las emociones?

No lo sabemos con seguridad, se han invocado factores tan diversos que otra vez nos encontramos en el territorio de la multicausalidad, hay TLPs en todas las constelaciones familiares, no hay un vinculo especifico que haga predecir un desarrollo de este tipo, no hay una familia típica “productora” de niños con futuro TLP, del mismo modo las experiencias infantiles precoces se han invocado, sobre todo los traumas sexuales, pero tampoco se ha demostrado la universalidad de esta causa. Hay niños que crecen con un vinculo seguro durante su infancia y que luego al llegar a la adolescencia cambian hacia un vinculo inseguro o ambivalente sin saber bien a que se debió este cambio. Los factores psicológicos y familiares han sido muy estudiados pero los factores sociales sin embargo han sido poco investigados, en mi opinión esa es la dirección si queremos averiguar algo más sobre los TLPs.

¿La culpa es pues de la sociedad?

No vivimos en el mejor de los mundos posibles eso es cierto, pero nuestra sociedad actual – y me refiero a las sociedades opulentas occidentales- se encuentra en un momento de crisis, de crisis de definición. Hemos de definir qué queremos, hacia donde hemos de dirigirnos, qué clase de gobernantes queremos y qué queremos de ellos, qué virtudes buscamos en los hombres públicos y qué defectos son intolerables para el cuerpo social. Quién debe aplicar las sanciones a los transgresores y quién está y quién no está legitimado para hacer prevalecer el bien común, pero no basta con los jueces, es necesario dotar de poder y de mando real a instituciones protectoras como el colegio o los enseñantes, es hipócrita delegar en el profesorado la función educativa y después quitarles el poder a los profesores desacreditándoles cuando nuestros hijos suspenden. El egoísmo individual debe ser continuamente vigilado para poder convivir, pero no basta con las leyes y los juzgados, hace falta un tejido social, una malla de significados que venga a sustituir al autoritarismo trasnochado que todos rechazamos, pero que seguramente ejerció un papel protector para los TLPs de otras generaciones. Hemos de inventar una sociedad nueva con mecanismos intermedios que funcionen y que sobre todo dispongan de poder sancionador y por tanto también del poder de modelar conductas y sostener anhelos individuales.


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