PROGRAMA DE INSERCIÓN LABORAL DIRIGIDO A PERSONAS DIAGNOSTICADAS DE TRASTORNO DE PERSONALIDAD.
Verónica Sánchez Zamora.
Trabajadora Social ALAI-TP.
Basándonos en datos estadísticos acumulados puede decirse que entre el 10 y el 15% de la población sufre algún Trastorno de la Personalidad. Cada uno de ellos en particular tiene una prevalecía que, en general, suele oscilar entre el 1 y el 3%. No hay grandes diferencias entre hombres y mujeres en su conjunto, pero sí en determinados trastornos.
Dada la cronicidad y severidad de los Trastornos de Personalidad y sus repercusiones tanto en el enfermo como en su entorno familiar y sociolaboral es muy destacable la importancia de los mismos.
El diseño de un programa de rehabilitación laboral supone una apuesta específica por la incorporación laboral normalizada del colectivo de enfermos mentales crónicos y sobre todo de aquellas personas que sufren Trastornos de Personalidad. Se intenta ofrecer, todo un conjunto de actividades y programas (orientación vocacional, entrenamiento y recuperación de aquellos hábitos básicos de trabajo y de aquellas habilidades de ajuste socio-laboral que son claves para poder manejarse en un empleo, apoyo a la formación y mejora de la calificación laboral, entrenamiento en habilidades de búsqueda de empleo, y apoyo a la integración laboral ) para favorecer el acceso y mantenimiento en el mercado laboral de personas con trastornos mentales.
Siguiendo las características y objetivos individuales del usuario que marcará su psicóloga, se implementarán una serie de programas estructurados de rehabilitación. Hemos comprobado como generalmente aquellas personas que presentan un diagnóstico de Trastorno de Personalidad, o bien problemas conductuales graves, suelen obtener resultados positivos de la realización de determinados programas.
Los programas de rehabilitación de tipo grupal en los que suelen participar estas personas son:
Programa de Rehabilitación Laboral: Entendiendo este aspecto a trabajar no como una sustitución de recursos específicos sino más bien como un intento de complementar su labor o de preparación para el acceso del usuario a una de estos recursos de atención. Para ello, y siempre de acuerdo con los objetivos individuales de cada una de las personas atendidas, un programa de rehabilitación laboral estructurado en los siguientes módulos:
- Orientación laboral y herramientas para el proceso de selección: Se pretende que el usuario adquiera las habilidades, conocimientos y formación necesaria sobre el mundo laboral, que lo haga más competente para encontrar y acceder a un empleo. Se llevan a cabo distintos cursos y talleres:
+Taller de habilidades pre–laborales.
+Taller de Motivación para el empleo.
+Seguimiento de usuarios insertados en otros recursos formativo-laborales de la comunidad.
- Mejora de la autoestima en el ámbito laboral: Dada la pérdida de autoestima que suelen sufrir los pacientes con Trastorno de Personalidad y los constantes estados de ansiedad en los que suelen encontrarse, lo que se pretende es dotar de estrategias para afrontar y dar solución a los problemas, que permitan al usuario manejar y controlar su estado anímico.
- Psicoeducación y manejo de medicación en el empleo: Este apartado se crea con el objetivo de sensibilizar y concienciar al usuario respecto a su rol de persona activa y trabajadora con todos los derechos y obligaciones que esto requiere no solo para el propio usuarios sino para la familia, pues este cambio de rol exige un cambio también en la actuación de la familia.
Incluye intervenciones:
+ Psicoeducación: proveer a los pacientes y cuidadores de un claro entendimiento de la enfermedad.
+ Manejo del estrés y resolución de problemas: el riesgo de recaídas se reduce al 10-25% cuando se añaden a la medicación estrategias psicosociales de manejo del estrés, incluyendo no sólo a los pacientes, sino a los cuidadores. Incluye entrenamiento en habilidades sociales y de comunicación.
Hay una evidencia creciente de que un mínimo de tratamiento psicosocial se necesita para obtener los máximos beneficios. Se ha descrito que las intervenciones de mayor eficacia han de prolongarse por largos espacios de tiempo, alrededor de dos años
+ Intervención en crisis.
+ Entrenamiento en habilidades sociales:
- Estrategias específicas farmacológicas y cognitivo-conductuales para problemas específicos: depresión y ansiedad, problemas de alimentación, sueño, o psicosexuales, abuso de sustancias, síntomas psicóticos persistentes, etc.
La educación al paciente y de sus cuidadores acerca de los beneficios y efectos secundarios de los fármacos es muy importante para que puedan llevar una vida más o menos normalizada.
- Autocontrol del estrés laboral: El contenido de este taller sería el de habilidades de afrontamiento y solución de problemas.
- Habilidades Sociales en el desempeño del puesto de trabajo: Dentro de este taller, también se trabajan habilidades sociales de ajuste al entorno laboral, ofreciendo un entrenamiento en las habilidades necesarias para interactuar con compañeros y supervisores, así como manejar problemas y situaciones que se presenten. Este programa se considera imprescindible como preparación del usuario de cara a su inserción en el mercado laboral.
- Búsqueda activa de empleo: Se trabaja con aquellos usuarios que hayan superado el proceso de rehabilitación laboral, para alcanzar el objetivo final del mismo, esto es, el acceso y mantenimiento de un empleo.
La búsqueda activa de empleo es una fase complicada para cualquier trabajador. Se ponen en juego muchos factores relacionados con la autoestima profesional, con el tipo de apoyo familiar, con la falta de calificación o el exceso de ésta, con la situación y características del mercado laboral en dicho momento. En conclusión, es un momento donde hay que poner en práctica y desarrollar muchas estrategias de afrontamiento y muchas habilidades sociales.
El entrenamiento en habilidades para la búsqueda de empleo tiene como objetivo la adquisición de técnicas y habilidades básicas suficientes para desenvolverse con éxito en la búsqueda de un empleo. En dicha adquisición es importante que tengamos en cuenta el concepto de apoyo o acompañamiento social, es decir, la valoración continua de la ayuda, orientación y entrenamiento que necesiten los sujetos en cualquier parte del proceso, para permitir el mayor grado de eficacia y éxito. Consiste en un continuo apoyo y aprendizaje en función del déficit y necesidades que se han detectado en cada persona con la que estamos interviniendo, de tal forma que los apoyos sean cada vez menores y la persona sea capaz de hacer un plan activo de búsqueda de empleo lo más autónomamente posible. Hay que valorar que el mercado laboral ofrece en muchas ocasiones trabajos temporales, por lo que la persona puede estar en proceso de búsqueda activa de empleo en numerosas ocasiones, siendo conveniente un proceso de orientación y tutorización dando los apoyos pertinentes en cada caso.
Las habilidades que hay que poner en marcha para la búsqueda de empleo son, entre otras, uno de los componentes importantes y necesarios en el proceso de orientación e inserción laboral de cualquier persona que quiera incorporarse al mundo laboral, más aún aquellas que sufren una enfermedad mental como puede ser el Trastorno de Personalidad. Nuestro objetivo principal de la rehabilitación laboral no es que la persona aprenda a encontrar empleo, si no que aprenda a como mantener las capacidades de empleabilidad. Dichas habilidades deben ser las ajustadas a las demandas del mercado laboral del momento, por lo que las personas que buscan incorporarse a dicho mercado deben valorar tanto sus propias habilidades personales como las exigencias del mismo, para obtener los resultados más eficaces posibles para la inserción.
Hay que añadir que el objetivo principal de la rehabilitación o inserción laboral no es que la persona tenga muy buenas técnicas de búsqueda de empleo o haga entrevistas de un alto nivel de calidad. El desarrollo de competencias profesionales se produce progresivamente a través de las experiencias que se desarrollan en el ciclo vital. Las competencias para la búsqueda de empleo se desarrollan a lo largo de la vida laboral en la que vamos mejorando nuestros contactos informales, nuestro currículum, la forma de defender nuestra identidad profesional y nuestra madurez, etc.
Por tanto, la búsqueda activa de empleo debe estar apoyada tanto por la red social informal de la persona como por métodos de intermediación laboral, que compensen a través de diferentes metodologías algunas de las limitaciones que se presentan debidas a déficit en el desarrollo profesional o a la propia estructura ocupacional y empresarial en el ámbito social. Este es uno de los puntos débiles de la rehabilitación laboral, debido a no existir una cultura de mercado laboral y de empresa en los equipos de rehabilitación.
Fase de seguimiento.
Una vez alcanzados los objetivos de rehabilitación marcados por el plan individualizado de rehabilitación de cada usuario, se hace evidente que para asegurar el adecuado mantenimiento e integración en la comunidad de una gran parte de los enfermos mentales crónicos es necesario articular un sistema de apoyo social y soporte, flexible y continuado, ajustado a sus necesidades.
Dentro del trabajo de la Asociación ALAI-TP, el proceso de seguimiento y apoyo comunitario constituye un elemento de gran importancia, ofreciendo en cada caso el nivel de apoyo y supervisión que el usuario requiera para mantener y mejorar su autonomía, independencia y calidad de vida. Además de este importante aspecto, también nos permitirá detectar e intervenir de forma precoz ante las dificultades que se presenten en la vida del usuario y que puedan suponer un riesgo de recaída o deterioro.
Entre las actividades necesarias para posibilitar el seguimiento y apoyo comunitario se incluirán por ejemplo: contactos telefónicos, visitas domiciliarias, reuniones de seguimiento en el propio centro, actividades de apoyo social con el usuario y su familia, etc. La periodicidad de estas actividades se ajustara a las necesidades de cada usuario y en todo caso al menos cada dos meses. La duración de esta fase de seguimiento será flexible y se realizara durante todo el tiempo que sea necesario en relación a la situación, evolución y necesidades de cada caso.
Estas fases no deben entenderse de una forma rígida, sino más bien como de diferentes momentos en el proceso global de atención, intervención y apoyo.