LA
EXPERIENCIA DE LA UNIDAD DE TRASTORNOS DE PERSONALIDAD DE CANTABRIA.
Carlos Mirapeix. (Psiquiatra)
Director de la UTP
Comentaré en este artículo alguna de las experiencias
que a lo largo de los últimos años hemos venido desarrollando
en la Unidad de Trastornos de Personalidad (UTP) de Cantabria, una
unidad de tratamiento ambulatorio intensivo dedicada exclusivamente
al tratamiento de trastornos graves de personalidad y específicamente
al trastorno límite de la personalidad.
Descripciones más detalladas de la UTP se encuentra en la página
web de referencia de la unidad ( www.utp-cantabria.org)
. Una descripción del programa técnico esta publicada
en el número monográfico sobre trastorno límite
de la personalidad disponible on-line en la revista electrónica
de psiquiatría.com
. En este número que he tenido el honor de coordinar, hay un
artículo sobre el modelo terapéutico multicomponente
de orientación cognitivo analítica que se lleva a cabo
en la UTP (Mirapeix y Cols 2006). Por otro lado el modelo cognitivo
analítico desarrollado inicialmente en Inglaterra por Anthony
Ryle y adaptado a la población española y desarrollado
en el Instituto de Estudios Psicoterapéuticos y con una aplicación
específica en la Unidad de Trastornos de Personalidad, también
está descrito en extensión y disponible on- line en
la revista electrónica de aperturas
, mas material especifico sobre el modelo terapéutico esta
también disponible en la web del Instituto
.
En este artículo quiero hacer mención de algunos aspectos
que fueron gratificantes y difíciles en el proceso de tratamiento
de trastornos graves de personalidad. Hay que tener en cuenta que
durante los dos años a los que quiero hacer mención,
de 2002 a 2004, en una población de referencia de
250.000 habitantes tuvimos una remisión de 150 pacientes a
la Unidad de Trastornos de Personalidad, del que el 75% de los casos
fueron trastornos límite de la personalidad, con distintas
configuraciones sintomáticas. Esto da cuenta de la necesidad
de este tipo de unidades y de la existencia de pacientes con patología
muy concreta que es identificada adecuadamente en los centros de salud
mental de referencia y que es remitida a unidades especializadas como
lo nuestra. Por lo tanto, el éxito de esta unidad entre los
centros de salud mental de referencia, supuso que los psiquiatras
de dichos centros identificaban adecuadamente los TLP´s y los
remitían a tratamientos a una unidad especializada facilitando
el tratamiento de estos pacientes.
Pero refiriéndome a cuestiones específicas del desarrollo
del programa terapéutico, hay algo que no está publicado
y que quiero mencionar en esta revista electrónica por la importancia
y la trascendencia que tuvo.
Dentro del complejo programa terapéutico que desarrollamos,
hay algo que nos llamó poderosamente la atención y fue
el clima que conseguimos desarrollar en la Unidad de Trastornos de
la Personalidad, descrito por algunos pacientes como que tenían
la sensación de que al llegar a la Unidad se sentían
como en casa, alguno comentó que era como una nueva familia
para ellos, y eso nos hacía tomar conciencia de que habíamos
conseguido crear un entorno terapéutico en el cual los pacientes
y las familias se sentían acogidos y contenidos emocionalmente.
Pues bien, esta experiencia tuvo consecuencias muy significativas
con respecto a que, casi sin darnos cuenta, se desarrolló,
dentro de la propia Unidad, un subprograma terapéutico con
el que no contábamos, y que decidimos denominarle el grupo
espontáneo de la sala de espera. Era muy curioso, muchos de
los pacientes se sentían tan a gusto en el ambiente que había
en la Unidad, que en días en que no tenían ni sesiones
individuales ni grupos, se acercaban a la Unidad a pasar un rato en
la sala de espera, era muy grande, muy amplia y en aquella época
todavía se permitía fumar en ella.
Los pacientes organizaban allí sus tertulias, se hablaban de
diferentes temas, y cuando había algún terapeuta que
tenía tiempo libre, se acercaba a la sala de espera a charlar
con los pacientes de manera desenfadada. Ese clima tan acogedor, que
permitía la comunicación, la expresión de preocupaciones,
que facilitaba la relación, que creaba una nueva red social
de apoyo, nuevos amigos... facilitó que muchos pacientes estableciesen
auténticos grupos de apoyo, creando una red social que les
permitió potenciar su proceso terapéutico. Actualmente
y dentro de los programas terapéuticos que desarrollamos, prestamos
una atención exquisita a este tipo de grupos informales, espontáneos,
facilitando el desarrollo de procesos de comunicación entre
los pacientes porque hemos aprendido que esta comunicación
entre los pacientes y las familias es uno de los elementos terapéuticos
más importantes para el tratamiento de los TLP´s.
Más allá de las evaluaciones científicas derivadas
de los diferentes proyectos de investigación en marcha, dependientes
de la Fundación para la Investigación en Psicoterapia
y Personalidad que actualmente gestiona la Unidad de Trastornos de
la Personalidad (FUNDIPP ),
tenemos que decir que la satisfacción de los usuarios y de
las familias y de los profesionales implicados en los programas terapéuticos
era muy alta, y es este clima de bienestar, de comunicación,
de energía, de compromiso con el trabajo realizado, de ilusión
y expectativas positivas ante el trabajo que se está desempeñando,
se constituyó en uno de los elementos terapéuticos más
importantes.
Muchas investigaciones a nivel internacional concluyen, que más
allá de la pureza de los modelos teóricos y técnicos
aplicados, la calidad humana de los profesionales, el entusiasmo de
un equipo terapéutico, la claridad y sinceridad de la comunicación
con pacientes y familias, es un componente clave para garantizar la
eficacia de programas terapéuticos específicos como
el que hemos descrito en este proyecto. Algo tan simple como esto,
tiene consecuencias muy decisivas.
El personal que trabaja en este tipo de programas ha de tener un entrenamiento
específico y sobre todo ha de implicarse voluntariamente en
este tipo de unidades. Las características generales de los
programas terapéuticos en unidades especializadas como la UTP
han sido descritas internacionalmente y por resumirlos son los siguientes:
• Deben de estar bien estructurados.
• Deben dedicar un esfuerzo considerable al cumplimiento
del tratamiento y a la adhesión terapéutica.
• Han de tener focos claros, en los cuáles pueden
estar problemas conductuales como las autolesiones o problemas relativos
a las relaciones interpersonales.
• Deben de tener un modelo teórico coherente y
que sea claramente compartido por el paciente y el terapeuta.
• En términos generales, son tratamientos de media,
y larga duración.
• Hay que hacer un hincapié especial en el establecimiento
de relaciones de apego y de una alianza terapéutica sólida
entre el terapeuta y paciente, estimulando en términos generales
al terapeuta a mantener unas actitudes más activas que pasivas.
• Este tipo de tratamiento deben de estar bien integrados
con otros dispositivos y servicios disponibles para el paciente.
Hay mucho por hacer, es posible, las experiencias internacionales
y nacionales están en marcha y solo queda voluntad política
para desarrollar programas altamente especializados para pacientes
con TLP y otros trastornos graves de la personalidad. Es un derecho
que les asiste a pacientes y familiares, que les sean aplicados los
programas terapéuticos disponibles hoy en día para mejorar
su calidad de vida. .........................................................