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....PSICOLOGÍA
PSIQUIATRÍA

 
ABORDAJE DEL TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD DESDE UN ENFOQUE PSICOEDUCATIVO E INTEGRADOR.
DOLORES MOSQUERA
Psicóloga Centro Logpsic
La Coruña

 
 
En la última revista de ACAI-tlp (1), comentaba que cuando empecé a interesarme por este tema, aún estaba estudiando la carrera de psicología y que las casualidades de la vida, hicieron que en mi camino se cruzase una persona con este trastorno con la que tuve que pasar muchas horas. Así mismo, comentaba que lo que al principio eran comportamientos totalmente desconcertantes para mí, cobraron sentido cuando llegué a conocer a esta persona más a fondo y pude comprender el gran dolor e inseguridad que había detrás de la mayoría de los comportamientos. Quizás lo que no comenté, es el impacto que sentí cuando buscando en el DSM-IV vi reflejados los comportamientos de esta persona bajo el título “trastorno límite de la personalidad”. Fue todo un descubrimiento. En aquel entonces, las búsquedas las había que hacer en inglés porque apenas aparecía información en castellano. Por suerte, esto está cambiando y en parte creo que se debe a la gran labor divulgativa que están haciendo las asociaciones de Trastornos de la Personalidad (TP) en España. En este caso, es  un placer colaborar con el nuevo proyecto de la Asociación Levantina de Ayuda e Investigación de los TP. En esta primera toma de contacto, me gustaría hablar de lo que ha supuesto para mí el avance en los últimos años con relación a la información y el tratamiento del trastorno límite de la personalidad.
 
Bajo mi punto de vista, no solo se conoce más el trastorno, sino que se están erradicando muchos de los mitos relacionados con el mismo. El paciente resistente a todas las terapias ha resultado ser, en la mayoría de los casos, una persona que “simplemente” se presenta con unos mecanismos de defensa que ha ido aprendido por los miedos e inseguridades que se encuentran detrás de semejante caos emocional. Como me comentaba en una ocasión una chica “me he dado cuenta de que no soy un monstruo y que en realidad soy una persona con conductas poco prácticas”. Por otra parte, hay profesionales que reconocen abiertamente, no querer tratar a estas personas y en lugar de darles un trato que dejaría mucho que desear, están realizando derivaciones a otros compañeros. Esto es muy positivo y totalmente necesario. Hace unos años me sorprendió mucho encontrar barreras a la hora de realizar un trabajo en equipo. El trabajo en equipo consistía en una llamada para quedar bien con el  paciente y poco más. Sólo podía trabajar “en equipo” con algún psiquiatra optimista que me encontraba por el camino. Sin embargo, afortunadamente en la actualidad, los profesionales  en general están más que dispuestos a trabajar en equipo. De hecho, son muchos los psiquiatras que derivan a sus pacientes con el fin de realizar un tratamiento conjunto. Esto es alentador y creo que es el comienzo de una nueva etapa en la que las intervenciones multidisciplinares, están cobrando fuerza e importancia.
 
En esta ocasión, desde ALAI, se me ha pedido que escriba acerca de los principales aspectos y resultados actuales, obtenidos con el programa de tratamiento que he desarrollado para las personas con TLP (2). Este programa se centra en la psicoeducación; empieza por el abordaje de las conductas autolíticas y sigue con la autoobservación y el autocuidado, finalizando con técnicas que faciliten el mantenimiento de la mejoría. La autoobservación les permite obtener una comprensión de cómo se generan los comportamientos que interfieren en su calidad de vida y en sus relaciones con los demás y por tanto, facilita el abordaje terapéutico y la mejoría de la persona.
 
El objetivo principal de este programa es dar a los afectados una explicación razonable del trastorno y de los problemas asociados, basándose principalmente en el componente psicoeducativo. Pretende estimular la reflexión en lugar de la acción impulsiva, lograr un mayor conocimiento de sí mismos, de sus problemas y aprender a sacar provecho de las habilidades que la mayoría de ellos posee.
 
 
ESTRUCTURA DEL PROGRAMA TERAPÉUTICO
 
A grandes rasgos, la estructura que sigo en el programa de tratamiento es la siguiente: Autoobservación (reflexión y atención a sus comportamientos, pensamientos y sentimientos), autocuidado (abordaje de las conductas destructivas y autolíticas), psicoeducación específica acerca del TLP (mecanismos de defensa, impulsividad, motivos para los comportamientos destructivos, vulnerabilidad emocional, falta de límites, alteración de la identidad, problemas en las relaciones interpersonales, etc.), evaluaciones intermedias, manejo de emociones y técnicas de afrontamiento. El orden está pensado para ir profundizando de forma progresiva, para que el paciente pueda asimilar la teoría que explicará muchos de sus problemas y comportamientos y aprenda a llevarla a la práctica también de forma progresiva. Uno de los problemas en el tratamiento del TLP es la poca tolerancia a la frustración de muchos de los pacientes y su tendencia a fijar objetivos demasiado altos o muy variables. Sin un programa estructurado, es fácil que esto ocurra. Sin embargo, si desde el principio se parte de una estructura, la posibilidad de desviarse de los objetivos, disminuye notablemente. El  programa facilita además de la expresión de pensamientos y sentimientos del paciente, un mayor conocimiento por parte del terapeuta, que permite devolver al paciente una visión coherente de lo que le está ocurriendo, así como darle un orden al caos y a la confusión de ideas y sentimientos que suelen presentar estas personas.
 
ASPECTOS BÁSICOS PARA LA APLICACIÓN DEL PROGRAMA: PASOS A SEGUIR EN LAS PRIMERAS TOMAS DE CONTACTO
 

El primer objetivo sin duda, es la seguridad del paciente. Es muy importante prestar atención a las autolesiones para ayudar al paciente a recurrir a conductas alternativas pero para esto es importante que la persona sepa a qué se deben estos comportamientos, cuándo suelen darse y cómo poder evitarlos. Para esto, es imprescindible un primer acercamiento a la autoobservación. A veces es necesario que el paciente sepa, pueda y esté preparado para autoobservarse, para comprender lo que le lleva a actuar de una determinada manera y así, poder recordarlo. Añadir que el paciente necesita una revisión y guía constante para asegurar que los contenidos que se pretenden impartir, se están interpretando correctamente.
 
Además de lo anterior, es muy importante tener presente que en ocasiones, especialmente en situaciones de carga emocional importante, a las personas con TLP les resulta muy difícil recordar lo aprendido, pararse a pensar en lo que ha funcionado  y sobre todo recordar que hay alternativas menos destructivas y dañinas. Para facilitar el recuerdo de esto, en el programa se incluyen unas sesiones con cuadros divididos en: sentimiento, pensamiento o ganas de actuar y alternativas disponibles con los que el paciente, aprende a relacionar estos sentimientos, pensamientos y comportamientos). De esta forma, las dudas empiezan a aclararse y su sensación de ser bichos raros, disminuye significativamente.
 
MOTIVOS POR LOS QUE HE PENSADO EN LA PSICOEDUCACIÓN

 
Siempre comento que es frecuente que las personas con Trastorno Límite de la Personalidad, acudan a consulta porque se sienten “muy mal" y que no sepan describir o especificar lo que les ocurre, lo que sienten o los motivos por los que en ocasiones se comportan de formas que para ellos mismos resultan desconcertantes. Es decir, tienen dificultades para “poner nombre a sus emociones”. Además de esto, en muchos casos no saben explicar en qué ocasiones les ocurre o en presencia de qué personas. No encuentran una conexión entre los desencadenantes y las reacciones. La mayoría acude con muchas dudas, perdidos y en busca de respuestas que puedan aliviar esa incertidumbre, generalmente presente en sus vidas (3). Aunque quieran cuidarse, poner de su parte y terminar muchas de las cosas que empiezan o dejar de hacerse daño, su impulsividad y labilidad afectiva complica este propósito. Además, hay muchos comportamientos autodestructivos que llevan realizando años pero que no son conscientes de utilizar. Al no encontrar alternativas más positivas, acaban formando parte de su rutina cotidiana. Se trata de comportamientos que interfieren enormemente en su calidad de vida y no permiten que la persona avance.
 
En el abordaje del TLP, se requiere que la persona esté muy motivada para dejarse tratar y creo la información es una de las formas más eficaces de conseguirlo. Bajo mi punto de vista, la “no revelación u ocultación de información” a los pacientes, puede resultar perjudicial y desconcertante. A medida que van conociendo la problemática más a fondo, suelen mostrar una mayor motivación y adherencia al tratamiento (algo básico para obtener resultados). Los pacientes necesitan comprender qué les ocurre y aprender alternativas a sus comportamientos destructivos. Aprovecho este apartado para comentar que también creo que los familiares necesitan pautas de actuación ya que a veces, su forma de ayudar al paciente es perjudicial y contraproducente.
Esto no significa que la evolución dependa en exclusiva de los familiares pero sí es lo suficientemente importante como para prestarle atención, especialmente si el paciente convive o se relaciona con sus familiares.
 
CONCLUSIONES Y RESULTADOS

Los resultados que estamos obteniendo en el centro hasta el momento, son muy favorables. En general los pacientes se sienten más motivados, menos raros, menos vulnerables y con más recursos. Comentan que han aprendido a reconocer sus puntos vulnerables y a relativizar la mayoría de las situaciones que anteriormente, eran una crisis casi garantizada. Pienso que estos resultados tan alentadores se deben a que el programa, aunque es flexible y se adaptada a las necesidades psicoeducativas de cada persona, está muy estructurado. La estructura de las sesiones permite que los pacientes organicen el caos que experimentan y les hace sentirse partícipes de su mejoría. Además de esto, creo que otro aspecto básico es la atención que se presta al establecimiento y mantenimiento de una alianza terapéutica que permite que el paciente se sienta cómodo, atendido, respetado y “parte del equipo de trabajo”. Esto hace que adopte un papel muy activo en su recuperación y que se involucre enormemente en la terapia. Por último decir que sin las aportaciones y opiniones de los pacientes, esto no sería posible.
 
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1.                                   Abordaje terapéutico del trastorno límite de la personalidad. Revista Sin Límite de ACAI-tlp. Nš 12, publicada en el mes de julio del 2004.
2.                                   Diamantes en Bruto II. Manual psicoeducativo y de tratamiento del trastorno límite de la personalidad. Programa estructurado para profesionales. Dolores Mosquera. Ediciones Pléyades, S.A. 2004.
Diamantes en Bruto I. Un acercamiento al trastorno límite de la personalidad. Manual informativo para profesionales, pacientes y familiares. Dolores Mosquera. Ediciones Pléyades, S.A. 2004.