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UNIDADES ESPECIFICAS TLP/TP

PROGRAMA INTEGRADO DE TRASTORNOS DE PERSONALIDAD DEL C.S.M. DE ARGANDA.
DIRECTOR: Dr. Luis Javier Irastorza Eguskiza.
Centro de Salud Mental de Arganda, Arganda del Rey, Madrid.
Tel: 918713081-918700417 - Fax: 918703937
ÁMBITO: Público.

OBJETIVOS: detección, evaluación , diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de pacientes con trastornos de personalidad (t.p.). Los pacientes derivados deben provenir del distrito de Arganda (dentro del Area I de la Comunidad de Madrid) para poder ser atendidos.

FASES DEL PROGRAMA:

1.        DETECCIÓN: derivaciones de Atención Primaria, Servicios Sociales, Unidad Hospitalaria Gregorio Marañón u otros especialistas. Los pacientes atendidos deben corresponder al distrito de Arganda, dentro del area 1. 
1ª entrevista: Enfermería y Trabajadora Social, con protocolo específico:
Criterios de exclusión serán: toxicomanías (incluido alcoholismo), psicosis, trastorno antisocial de la personalidad. enfermedad orgánica grave, retraso mental.
Criterios de inclusión: pacientes con trastornos de personalidad y/o más diagnósticos comórbidos: trastornos depresivos, t. de ansiedad, trastornos alimentarios, trastornos de control de impulsos,...
Síntomas comunes: inestabilidad en el ánimo, relaciones interpersonales difíciles o tempestuosas, falta de constancia en los proyectos de futuro, dificultad en las actividades laborales, gestos suicidas impulsivos, relaciones familiares complicadas, antecedentes de abuso sexual, tendencias proyectivas y culpabilizadoras de los demás,...

2.        EVALUACIÓN: diagnóstico de los pacientes detectados, mediante entrevistas y cuestionarios de personalidad, entrevistas de depresión, ansiedad, impulsividad, síntomas psicóticos , escalas de funcionalidad y de percepción de apoyo social. El proceso de evaluación se lleva de acuerdo a un protocolo específico para este tipo de pacientes. En aquellos pacientes que lo precisen por su riesgo o frecuencia de conducta autolítica, se añadirá el protocolo de evaluación del riesgo autolítico:
Evaluación del riesgo suicida:
 a) factores de riesgo: comorbilidad con trastornos depresivos, adicciones y algunos trastornos de ansiedad; historia de abuso sexual en la infancia, sobre todo incesto y abuso prolongado; rasgos antisociales e impulsivos; edad más joven que la población general en riesgo suicidio; tratamiento psiquiátrico inadecuado de tp. y trastornos comórbidos; reducción del cuidado psiquiátrico, incluidas altas recientes irregulares.
b) principios de manejo del riesgo suicida: evitar minimizar la gravedad del riesgo de suicidio consumado; tratar activamente todos los trastornos comórbidos; bajas dosis de antipsicóticos atípicos y ISRS; estabilizantes de ánimo en pacientes seleccionados; diferenciar presentaciones contingentes de las no contingentes; evaluación y dirección cuidadosa del abuso sexual infantil; ver el sistema de apoyo psicosocial; intervención en crisis psiquiátrica; hospitalizaciónes breves focalizadas en síntomas cuando hay riesgo claro. (Lambert, 2003).

3.        DIAGNOSTICO: según la fase de evaluación, diagnóstico, con supervisión y confirmación por otro profesional, con objeto de pasar a la siguiente fase.
 
4.        TRATAMIENTO: psicofarmacológico, psicoterapia (individual y grupal), psicoeducación con las familias.
 El grupo familiar tiene dos fases: una de información y presentación en entrevistas individuales, con entrega de material. La 2ª es multifamiliar, sin pacientes, con grupos de 6-8 familias, estructurados y de 6 meses de duración de promedio. Es indispensable para entrar en este grupo que el paciente acuda al CSM. 

5.        SUPERVISIÓN: evaluación y seguimiento del programa entre el equipo participante en el programa. Encuestas de calidad a los pacientes y profesionales y de resiliencia a los familiares.
 
6.        REHABILITACIÓN: en coordinación con el Centro de Rehabilitación Psicosocial de Arganda. La duración de esta etapa suele ser de 6 meses, con programa incluido de rehabilitación laboral. El programa específico para trastornos de personalidad del CRPS de Arganda se especifica más adelante por sus autores. Desde el SSM de Arganda solo se derivarían a este CRPS aquellos pacientes del programa de tp. cuya indicación de tratamiento y rehabilitación específica precise de este recurso. Generalmente serán pacientes con tendencia a la cronicidad y dificultad grande en el manejo de relaciones interpersonales, con poca capacidad de desempeño laboral y escasa funcionalidad global.
 
7.     INVESTIGACIÓN: estudio de los resultados obtenidos, seguimiento de parámetros clínicos.
 
8.      DOCENCIA: rotación de residentes de Hospitales.
El distrito de Arganda está incluido en el área 1 de la CAM. La población atendida en el CSM de Arganda supera los 100.000 habitantes y el Hospital General de referencia es el Hospital Gregorio Marañón. Cuenta con 3 unidades de corta estancia de ingresos psiquiátricos y una de adolescentes.

Protocolo de atención y rehabilitación psicosocial de personas con trastornos de personalidad graves.
Centro de Rehabilitación Psicosocial Arganda del Rey.  
1.- Marco general de atención. 
En lo referente a la atención que el CRPS proporciona a la población de personas con un diagnóstico de trastorno de personalidad grave, diremos que desde este Centro solemos encontrar generalmente tres grupos diferenciados. Por un lado tenemos a aquellas personas que con un diagnóstico psiquiátrico principal de Trastorno de Personalidad (en cualquiera de sus tipos) acceden al CRPS. Por otro lado tenemos a aquellas personas que si bien teniendo otro diagnostico principal (generalmente algún tipo de psicosis) presentan como diagnostico asociado un trastorno de personalidad. Y un ultimo grupo que aunque no presentan un diagnostico de Trastorno de Personalidad si que cuentan entre su repertorio con formas conductuales tan disruptivas que hacen que su funcionamiento sea similar al presentado por las personas con un diagnostico de Trastorno de Personalidad.
Tanto con unos como con otros, desarrollamos nuestra intervención sobre cinco áreas principales de actuación, encaminadas a la consecución de los objetivos  marcados en el Plan Individualizado de Rehabilitación (PIR) que se realiza con cada uno de estos usuarios del CRPS a la entrada de nuestro recurso. 
Las principales áreas de actuación son las siguientes:
1.      Rehabilitación Psicosocial y Apoyo a la Integración Social.
2.      Orientación laboral y apoyo a la inserción en el mundo laboral.
3.      Apoyo a las familias.
4.      Apoyo y soporte social.
5.      Seguimiento y soporte comunitario. 
En cada una de estas áreas se llevan a cabo diferentes actividades y programas, que son realizadas con cada usuario siempre respetando y siguiendo las indicaciones marcadas por su PIR. Estos  programas y actividades de rehabilitación se organizan de una forma flexible, tanto si se llevan a cabo de forma individual como grupal, buscando ajustarse a las diferentes necesidades, situación y objetivos de cada usuario. Así mismo, la totalidad de los programas de rehabilitación se organizan de un modo coordinado con los Servicios de Salud Mental u otros centros de rehabilitación de referencia para cada usuario (Miniresidencias, Centros de Rehabilitación Laboral, etc.).  
2.- Proceso de atención e intervención. 
Desde su primer contacto con el centro hasta el final de la atención del usuario, se propicia un proceso de colaboración y negociación en el que se buscará su participación activa en el tratamiento, facilitando la crítica y la discusión de los objetivos y los procedimientos. En el caso de que los usuarios cuenten con el apoyo de familiares, será imprescindible establecer con ellos una coordinación y colaboración  que facilite la intervención desde el Centro.  
En todo momento, nuestra forma de atención buscara adaptarse al usuario y no al contrario. Será la forma de atención la que será flexible, así como continuada, individualizada  y progresiva, adaptándose a las características, problemáticas y necesidades específicas del usuario y de su entorno comunitario en cada momento.  
En términos generales todas las intervenciones que desarrollamos se articulan  a lo largo de cuatro grandes fases.  
2.1.- Fase de acogida. 
            El adecuado proceso de “enganche” del usuario proporcionara, de forma general, una mayor colaboración y participación activa del usuario en su proceso rehabilitador, así como una mayor adherencia del mismo a las normas  y pautas de funcionamiento, por otra parte absolutamente necesarias, del Centro. Pero además favorece la adaptación progresiva del usuario al funcionamiento del recurso, incrementa la sensación de pertenencia del usuario al CRPS, proporciona una sensación de control y participación sobre las decisiones que se toman acerca de la intervención desde el Centro, favorece el enganche del usuario con las actividades, así como la promoción de un ambiente de colaboración entre usuario y profesionales. 
Para conseguir estos propósitos se proporciona al usuario, por parte de uno de los educadores, desde los momentos inmediatos de su derivación al Centro, Información sobre el funcionamiento del recurso, personal, actividades, sistema de toma de decisiones, etc., mostrándole las instalaciones y presentándole al personal y los compañeros. También se explican las razones por las que se ha considerado que es un recurso adecuado para él. Se recogen las primeras impresiones del usuario, mostrando empatía ante la posibilidad de resistencia a la integración. A la vez se le facilita un tiempo de primer contacto con el Centro, en el que progresivamente se irá incorporando al recurso, o incluso si fuera necesario a través de visitas a su propio domicilio. 
            Posteriormente se lleva a cabo un primer momento de evaluación, centrada exclusivamente en los objetivos del propio usuario, actividades en las que le gustaría participar, expectativas, dificultades que prevén, aficiones e intereses, capacidades… Para entonces llevar a cabo la inclusión, previo consenso con el usuario, en alguno de los programas de apoyo con que el centro cuenta. Generalmente suelen ser actividades de tipo lúdico, buscando siempre que coincidan programas que coincida en la medida de lo posible con sus aficiones e intereses. 
Esto se lleva a cabo en todo momento dentro de un marco de colaboración y diálogo fluido en el que se fomenta la participación activa y la implicación en la toma de decisiones, facilitando canales para la discusión, la protesta y el cambio. La empatía y el refuerzo positivo se utilizan para generar una relación positiva entre profesional y usuario. Se establece igualmente un marco de respeto por las decisiones del usuario que no atenten contra las normas básicas de funcionamiento. 

2.2.- Fase de evaluación y Plan Individualizado de Rehabilitación (PIR).
 
Con cada una de estas personas desarrollaremos una evaluación funcional, conductual y social que nos facilite el conocer de un modo global las características,  problemáticas, dificultades y habilidades que presenta el usuario en las diferentes áreas de funcionamiento personal y social, así como sus demandas, objetivos y expectativas con su participación en el centro. 
Tanto los objetivos marcados como los procesos de rehabilitación van a estar determinados por las habilidades y competencias de las personas a las que van dirigidos, así como por las características, recursos y necesidades sociales del medio en el que vivirá tras la fase de seguimiento. Por tanto es absolutamente necesario conocer de forma precisa tanto el nivel actual de habilidades y déficits que presenta cada usuario, como las de su medio social y familiar, de modo que permita la especificidad en el diseño de su programa de intervención. 
La información recogida en la evaluación deberá ser concreta y operativa, permitiéndonos así, determinar los diferentes aspectos a desarrollar dentro del proceso de rehabilitación. Posibilitando establecer objetivos específicos en cada área de funcionamiento, guiando y orientando de un modo operativo los diferentes programas e intervenciones.  Para ello se realizaran por parte del usuario y su familia diferentes entrevistas con los miembros del equipo técnico del centro (Psicólogo/a, Terapeuta Ocupacional, Trabajadora Social  Educador de referencia), visitas domiciliarias y del entorno social mas cercano a la persona, así como diferentes pruebas de tipo psicometrico que nos ayudaran a operativizar distintos  niveles de ansiedad, funcionamiento cognitivo, habilidades sociales, etc. 
Después de la evaluación podremos tener una imagen precisa de la problemática del sujeto y podremos con ello estar en disposición de establecer y priorizar los objetivos de rehabilitación. Es entonces cuando diseñaremos un plan de rehabilitación individualizado que especifique la temporalidad  de los objetivos (corto, medio y largo plazo) a conseguir, y el tipo de intervenciones necesarias y apropiadas para su consecución y mantenimiento de forma efectiva. 
La evaluación continuada de cada una de las actuaciones realizadas ira retroalimentando la intervención, ofreciendo información que permita conocer los problemas o fracasos obtenidos, la validez y adecuación de las intervenciones, los avances y retrocesos del sujeto, etc., de modo que se puedan reajustar los objetivos y actividades previstas en el plan individualizado de rehabilitación.  

2.3.-  Fase de  intervención. 

La intervención se realiza utilizando diferentes estrategias tanto con el usuario, y con su familia, como con el entorno social en el que vive o puede pasar a vivir. 
Todas estas estrategias de intervención tendrán como fin primordial el mejorar su autonomía y competencia personal y social, así como posibilitar y avanzar en su integración social normalizada, ofreciendo para ello el apoyo necesario para optimizar su nivel de funcionamiento y desempeño psicosocial y su mantenimiento en la comunidad. 
De forma general las intervenciones y actividades  realizadas en el CRPS se pueden clasificar en:
·         Intervenciones individuales.
·         Tutorías.
·         Entrenamientos individuales.
·         Intervenciones grupales.
·         Programas y talleres de rehabilitación.
·         Programas y talleres de apoyo y soporte social.

Intervenciones individuales. 
Tutorías.

            Generalmente, y teniendo siempre presente las necesidades individuales y propias de cada usuario,  tras la fase de evaluación se fijan atenciones individuales con uno de los profesionales del centro, generalmente uno de los psicólogos,  que se encargara de realizar una labor de tutor o gestor del caso.           

El espacio de las tutorías irá enfocado a cumplir los siguientes objetivos: 
1.- Favorecer el enganche del usuario al centro. Desde el marco privilegiado de las tutorías se puede favorecer el acercamiento y la toma de contacto del usuario al centro.  
2.- Aceptación de límites y cumplimiento de normas. Pasado el primer momento de enganche,  desde tutoría se comenzara a trabajar el cumplimiento de normas y límites principalmente mediante el moldeamiento a traves del cumplimiento de horarios y citas. Se analizaran junto con el tutor todas aquellas conductas que se alejan del cumplimiento de límites y normas básicas de comportamiento y  las consecuencias derivadas de éstas, haciendo una generalización a la vida del usuario. 
3.- Control de Impulsos. El nivel de angustia vital presente en este tipo de usuarios hace que sean incapaces de demorar los beneficios a corto plazo y pasen a una descarga directa de la angustia en forma de actuaciones, o bien incapacidad para poder plantear un plan de vida en la que la satisfacción de las necesidades sea inmediata.
La contención de la angustia, el refuerzo social y el apoyo personal seran las herramientas utilizadas para mejorar la impulsividad, abriendo una vía de facilitación privilegiada para que la descarga de la angustia no se dé en forma de actuación, si no por vía de respuestas alternativas como la relajación, la palabra, etc.
En ocasiones los niveles de angustia del usuario marcan la frecuencia de las tutorías. Aumentando el numero cuando los niveles de angustia sean muy elevados, con el fin de tratar de demorar o evitar la descarga.
4.- Implementación nuevas conductas. Utilizando técnicas de modificación de conducta destinadas al arraigo de nuevas conductas en su repertorio (mediante reforzamiento positivo, etc.) y a la desaparición de conductas desadaptadas al entorno del usuario (mediante extinción, castigo con restitución, etc.)  
 
5.- Favorecer un proyecto vital. Con este epígrafe sólo incidimos en el punto anterior, en general, estos usuarios no presentan una idea clara de sus intereses, valores y motivaciones. Junto con el psicólogo se trabajarán expectativas para el futuro, se planteará un proyecto vocacional ,etc. Se acompañará y se le brindarán los apoyos necesarios para que se pueda iniciar este plan de vida, retirando los apoyos cuando no los necesite. 
Entrenamientos individuales. 
De forma individual con el usuario, se establecerán entrenamientos individuales para poder trabajar en la consecución de sus intereses y valores. Por ejemplo se promoverán pequeños trabajos ajenos al centro, apoyo al estudio, etc. El objetivo deseado con esto será, mediante el refuerzo social y el apoyo personal, que el usuario aumente el nivel de autoestima personal y aprenda el valor de beneficios a largo plazo. 
Se planteará cualquier tipo de apoyo por cualquier miembro del equipo encaminado a la consecución de intereses nuevos, o antiguos que nunca llegaron a realizarse. 
El terapeuta ocupacional del centro trabajara por termino general con este tipo de usuarios aspectos relacionados con los hábitos de vida, las dificultades en el desempeño de roles y la orientación vocacional, tanto en su aspecto mas laboral como en el básicamente ocupacional. 
Intervenciones grupales. 
Programas de rehabilitación. 

            Siguiendo las características y objetivos individuales del usuario que marcara  su PIR, se implementarán una serie de programas estructurados de rehabilitación. Hemos comprobado como generalmente aquellas personas que presentan un diagnostico de trastorno de personalidad, o bien problemas conductuales graves, suelen obtener resultados positivos de la realización de determinados programas que venimos realizando desde el CRPS. Más concretamente, los programas de rehabilitación de tipo grupal en los que suelen  participar estas personas son:           
1.- Programa de Autocontrol y Estrés. El objetivo general del programa será mejorar la sensación de competencia en el afrontamiento de las situaciones estresantes de la vida diaria, ya sean provocadas por el entorno o por los procesos personales. Los participantes del programa se beneficiaran del reconocimiento y control de estas situaciones. El objetivo básico es que al reconocer emociones y controlar la ansiedad se disminuirán en intensidad y frecuencia las conductas impulsivas. El programa está dividido en cinco módulos:
-          Módulo de Relajación y Respiración
-          Módulo de Afrontamiento.
-          Módulo de Solución de Problemas.
-          Módulo de Repaso. 
2.- Programa de Habilidades Sociales.  Las dificultades para establecer una adecuada red social de apoyo es una generalidad en estos usuarios. Desde el programa de habilidades sociales se trabajarán los problemas de comunicación. Específicamente se les incluirá en los siguientes módulos del mismo:
-          Expresión de emociones.
-          Asertividad. 
3.- Grupo de Jóvenes. Este grupo se presenta como un espacio privilegiado para poder comparar la conducta de estos usuarios con la de otros. El planteamiento se basa  principalmente en el moldeamiento de nuevas formas de comportamiento a todos los niveles. Partiendo para ello de la creación de un grupo de iguales  con problemáticas, situaciones, preocupaciones e intereses similares. Entre otros, se tratan aspectos referentes al consumo de sustancias, problemas de autoestima, relaciones y apoyo social, dificultades en el ámbito laboral, relaciones familiares, etc. 
4.- Programa de Rehabilitación Laboral. Entendiendo este aspecto a trabajar no como una sustitución de recursos específicos (p.e. CRL) sino mas bien como un intento de complementar su labor o de preparación para el acceso del usuario a una de estos recursos de atención. Para ello, y siempre de acuerdo con los objetivos individuales de cada una de las personas atendidas, un programa de rehabilitación laboral estructurado en los siguientes módulos:
- orientación laboral y herramientas para el proceso de selección.
- Mejora de la autoestima en el ámbito laboral.
- Psicoeducación y manejo de medicación  en el empleo.
- Autocontrol del estrés laboral.
- HHSS en el desempeño del puesto de trabajo.
- Búsqueda activa de empleo.
- Seguimiento.
Programas de soporte y apoyo social. 
            Dentro de este tipo de intervencion entendemos diferentes “talleres” y  grupos que se realizan desde el CRPS (grupo de teatro, grupo de radio, taller de cocina, grupos de actualidad y tertulia, etc.). La inclusión del usuario en estos programas de apoyo suele verse justificada por la intención de conseguir alguno de los siguientes objetivos:
1.- Mejorar el ocio y el tiempo libre. Estos programas serán una manera de establecer un ocio y tiempo libre más normalizado. Dando una respuesta a una ausencia total de ocio, o presentando una alternativa a conductas poco saludables o desadaptadas. Al mismo tiempo se trabajará en la línea de fomentar, crear y mantener nuevos intereses o intereses del pasado que se abandonaron. 
2.- Aumentar y mejorar la red social de apoyo. 
3.- Adquisición de responsabilidades. Uno de los objetivos que merece especial mención de la inclusión en estos talleres será conseguir establecer una serie de responsabilidades necesarias para el desempeño del rol social y vital del usuario. Para la consecución de este propósito comenzaremos asignando al usuario la realización de una serie de tareas relacionadas con el funcionamiento de los grupos y talleres en los que participa, de forma que la realización o no de la tarea asignada repercuta de forma directa no solo en el grupo en general, sino también en el resto de los integrantes del mismo. De esta forma buscamos que el usuario sea consciente de las consecuencias negativas o positivas de su conducta. Una vez asumidas estas responsabilidades buscaremos la generalización a otros entornos vitales del usuario.

 2.4.- Fase de seguimiento.
Una vez alcanzados los objetivos de rehabilitación marcados por el plan individualizado de rehabilitación de cada usuario, se hace evidente que para asegurar el adecuado mantenimiento e integración en la comunidad de una gran parte de los enfermos mentales crónicos es necesario articular un sistema de apoyo social y soporte, flexible y continuado, ajustado a sus necesidades.
  Dentro del trabajo del CRPS, el proceso de seguimiento y apoyo comunitario constituye un elemento de gran importancia, ofreciendo en cada caso el nivel de apoyo y supervisión que el usuario requiera para mantener y mejorar su autonomía, independencia y calidad de vida. Además de este importante aspecto, también nos permitirá detectar e intervenir de forma precoz ante las dificultades que se presenten en la vida del usuario y que puedan suponer un riesgo de recaída o deterioro.
Entre las actividades necesarias para posibilitar el seguimiento y apoyo comunitario se incluirán por ejemplo: contactos telefónicos, visitas domiciliarias, reuniones de seguimiento en el propio centro, actividades de apoyo social con el usuario y su familia, etc. La periodicidad de estas actividades se ajustara a las necesidades de cada usuario y en todo caso al menos cada dos meses. La duración de esta fase de seguimiento será flexible y se realizara durante todo el tiempo que sea necesario en relación a la situación, evolución y necesidades de cada caso.
Estas fases no deben entenderse de una forma rígida, sino más bien como de diferentes momentos en el proceso global de atención, intervención y apoyo.  

Documento realizado y compilado por:
-          Ma. Carmen Fernandez Molina (Terapeuta Ocuapcional CRPS Arganda).
-          Raquel del Amo Gomez (Psicologa CRPS Arganda).
-          Luis Beato Moreno (Director-Psicologo CRPS Arganda).

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